
Con Argentina peleando hasta el final, se terminó el Mundial más rosquero de los últimos años

El Mundial 2026 va a ser recordado por numerosos motivos: casi con seguridad, el último de Messi, las heroicas actuaciones del seleccionado argentino en todas las definiciones mano a mano, la bandera de Malvinas frente a Inglaterra que merece un capítulo aparte; pero, fundamentalmente, por haber sido uno de los que tuvo mayores intervenciones de la política tradicional. Sin dudas.
Tanto en la doméstica, la diaria, la de la grieta nacional; aunque también, en el aspecto global y la forma en la que el presidente estadounidense Donald Trump estuvo omnipresente en todo el torneo. No sólo en el final.
En la previa con las largas discusiones de seguridad sobre la presencia de Irán, los tironeos con México -junto a Canadá, el otro hermano menor de la organización-, la notable relación con el presidente de FIFA, Gianni Infantino y, por supuesto, a través de esto, la inédita situación con el indulto a la tarjeta roja para el jugador de Estados Unidos en la previa del encuentro frente a Bélgica.
En lo nacional, el tironeo de Messi entre libertarios y el peronismo; como así también de las consignas y la desesperación del gobierno de Milei con el episodio bandera de Malvinas.
Capítulo que horas antes de la final, y una vez más a destiempo, tuvo la participación del expresidente Mauricio Macri que osó criticar al plantel. “Hicieron una de más”, tiró Macri. Entre canchero y preocupado por lo que podría haber sido una nueva copa para Messi. Es decir, para Tapia.
Hasta en lo local, el Mundial tuvo impacto. Los operativos del Olmos por el Mundial le dieron aún más visibilidad y protagonismo al ministro Juan Pablo Quinteros que ya largó la carrera por la intendencia con muchos peronistas mirando de reojo. Algunos, a lo mejor, enfocados en los incidentes y en lo que podría haber sido una madrugada de festejos.
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No es todo. Falta. El arribo de los jugadores en el arranque de la semana que también tendrá tironeos, sin el clima de celebración de Qatar 2022; lo que a lo mejor colabora para que los jugadores -y AFA, sobre todo- busquen algo de perfil más bajo.
En la delegación creen que la intención de Milei de subirse con anuncios acerca de la cesión de Casa Rosada para los festejos no cayó del todo bien. Tampoco que mandara a su vocero, Adrián Ravier, a desmentir a Messi que dijo que “la gente la pasa mal y no llega a fin de mes” y menos que anunciara en redes un feriado nacional con la decisión en manos de los jugadores sobre el día de los festejos.
Se fue el Mundial con más rosca de los últimos años. Arranca lo peor: volver a la normalidad.


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