
Con el título de Belgrano, nace un outsider y muere un outsider
Gabriel Silva
Definitivamente, el título de Belgrano que se convierte en el primero de estas características para el fútbol del interior tiene un análisis que va mucho más allá de lo ocurrido en esos 90 minutos frenéticos en el Kempes. Lo que coronó el conjunto de Alberdi también sirve como una plataforma con la cual el presidente del Pirata, Luis Fabián Artime puede tentarse a futuro: el coqueteo con la política tradicional, por fuera de la deportiva.
Plafón que se sustenta por lo ocurrido en la cancha, pero también con lo institucional y el anuncio de las obras en el Gigante, y fundamentalmente con la ostentación de un capital político que lo lleva a un camino sin oposición en busca de una reforma de estatuto que derive en la ‘re-re’.
Despegue que podrá hacer desde su origen radical y seguramente en un partido y sector de la oposición que necesita renovación.
En contrapartida, lo de Andrés Fassi en Talleres es preocupante en varios sentidos. Desde la perspectiva política, porque se cae de manera contundente la chance del Zorro de explorar otro mundo por fuera de la política. Lo intentó con Macri y no pudo; sucedió lo mismo con Milei y ahora, caído en desgracia es el enemigo perfecto de todo el sistema.
Tanto del mundo del fútbol, como en el caso de la política. Donde a varios les había colmado la paciencia.
En esa arena, lo del gobernador Martín Llaryora y lo del intendente Daniel Passerini merece un párrafo aparte. Desestimaron ambos, con la excusa de la compañía familiar para ver el partido con tranquilidad, la chance de palco en el Kempes con Tapia. Una foto, a lo mejor incómoda para el votante cordobesista, pero de desagradecimiento al ‘OK’ que le dio el titular de AFA a la sede de la final.
Algo que el ‘1’ de AFA notó, incluso cuando algunos llegaron corriendo a subirse al palco de la premiación después de ningunear la invitación al palco oficial para ver el partido.
Dicen, además, que en la política cordobesa hay otro enojo. Vinculado al ninguneo casi total de Artime en lo discursivo y la escasez de menciones -por no decir nulas- a Córdoba como plaza y sede. En un esfuerzo de la gestión no sólo en lo económico, sino también operativo a la hora de recibir a una multitud en el Kempes para la final.
“Muy a lo Artime”, repiten algunos en señal del personalismo que le imprimió el titular del Pirata. Con un discurso que se mostró amplio, pero dentro de su territorio, Belgrano; y nada por fuera de eso que él no pueda controlar ni hegemonizar.
El otro dato que se mete por el medio de todo es el rol de Juan Manuel Cavagliatto. Decididamente, el presidente de Instituto es el hombre de Tapia en Córdoba más allá de lo deportivo y los momentos. Consolidado como hombre fuerte del fútbol cordobés capitalizó en su nexo entre la política y AFA las dos finales disputadas en la provincia (una por Copa Argentina y la del Apertura 2026) y es el dueño del teléfono para interactuar entre el cordobesismo y Viamonte. Algo que saben todos.
Artime tendrá ahora la chance de decidir si toca esa tecla o no; como sea, independientemente de lo que ocurra, el arco político cordobés abre espacio para la renovación de outsiders que vienen del fútbol.


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