El ocaso de Atenas: rehén de la política y las malas decisiones dirigenciales

El segundo descenso es el resultado de un conjunto de irresponsabilidades que incluye a propios y ajenos. Todo el arco político cordobés despedazó al Griego.
Fútbol y rosca13 de mayo de 2026 El Búnker
atenas llaryora passerini

La derrota de Atenas frente a Argentino de Junín y el descenso para el elenco cordobés no hizo más que dejar en clara evidencia las malas decisiones de la dirigencia. Pero, sobre todo, la manera en la que el amplio arco político esquiló a un club que supo ser sinónimo de éxito en el deporte cordobés, incluso llevando la marca Córdoba y el básquet de esta ciudad al Open McDonalds en la segunda mitad de los ’90.

Tanto para el radicalismo en los ’80 y los ’90, como para el PJ cordobesista en el último tiempo, o hasta el macrismo, que también quiso quedarse con un pedazo de gloria a la hora de poner al Banco Ciudad como sponsor en plena campaña de Cambiemos en el 2015, la política se arrebató retazos del club.

Lábaque, la UCR y el PRO

La familia Lábaque, principalmente Felipe, histórico dirigente y presidente del club siempre tuvo vínculos con la política. En la década del ’80 esos lazos lo llevaron a cultivar una muy buena relación con el radicalismo, particularmente con el exintendente y exgobernador de Córdoba, Ramón Bautista Mestre.

Algunos incluso dicen que, en su época de ministro del Interior de la Alianza, un llamado a tiempo alcanzó para advertir a Lábaque de lo que se venía con el corralito en materia financiera.

Después de esto, las vueltas de la vida llevaron a ‘Felo’ a ser el viceintendente de Ramón Javier, el hijo de su amigo en el 2015 y cuando Macri había decidido jugar fuerte en Córdoba. El discurso de presentación de fórmula todavía es recordado por lo incómodo que quedó Ramoncito con las primeras palabras de su flamante compañero de binomio en un local del Bv. Chacabuco.

El triunfo con lo justo en septiembre de aquel año derivó en un loteo de la gestión municipal que se profundizó cuando Macri se convirtió en presidente y dejó a un viejo amigo de los Lábaque el control del Pami Córdoba.

Vínculo que también se tradujo en un patrocinio del Banco Ciudad en la camiseta del Verde. La entidad que controlaba gente de Rogelio Frigerio puso la marca en la casaca y alteró la relación histórica con Bancor.

La escasez de vuelo político de Lábaque, sumado al corset que le puso durante los cuatro años el mestrismo y la salida compleja de Cambiemos de Casa Rosada lo obligaron a reconfigurar al viejo caudillo de barrio General Bustos.

Nuevos socios

En esa reconstrucción, fue necesario volver a los contactos con el peronismo y a un llamado a la familia Farías para poder culminar el estadio: vieja promesa de ‘Felo’. Incluso, algunos cuentan que el Orfeo fue producto de alguna rispidez que en su momento hubo entre Lábaque y quien era su amigo, Euclides ‘Tati’ Bugliotti.

El estadio se concretó, pero antes fue necesario que el cordobesismo pusiera el know how y todos quisieran ir a pellizcar algo de la época dorada del Verde.

Llegó entonces un eje compuesto por David Urreta, como presidente; y Osvaldo Giordano, al frente del básquet profesional. Ambos hombres del peronismo -con distintas terminales- se hicieron cargo en el descenso hasta el regreso del club al máximo nivel nacional.

No quedó nunca muy claro el alejamiento de ambos, cerca del actual titular de Lotería de Córdoba admiten que “algo pasó” y que, una vez que el club retorno a Liga Nacional le pidieron dar un paso al costado. Casi una presión. La duda es si esa presión llegó de los que históricamente tomaron las decisiones en el club de General Bustos.

Lo de Giordano es menos claro aún.

Lo cierto es que, cuando se concretó el ascenso y la inauguración del estadio estuvieron todos. No sólo del peronismo, sino también del radicalismo y sectores de la oposición.

El factor Farías

La inauguración del Estructura Pretensa Atenas (nombre del estadio con main sponsor incluido) se concretó en el 2024. En una inauguración que contó con la presencia de la primera plana de la política, pero que días después del corte de cintas tuvo la visita del gobernador Martín Llaryora y del intendente Daniel Passerini junto a varios funcionarios, entre ellos, el exjugador y funcionario municipal, Héctor ‘Pichi’ Campana y el tesorero de la Liga Cordobesa de Fútbol, Emeterio Farías. Aunque en su rol de organizador de espectáculos.

De hecho, la inauguración no fue con un partido de básquet; sino con un recital de Abel Pintos.

Paradójicamente, el objetivo de un estadio para que Atenas tuviera “su casa propia” se esfumó por la mala fortuna deportiva, porque hoy tiene más chances de que haga usufructo la familia Farías con la organización de bailes y espectáculos artísticos.

Todos, de a poco, con mayores o menores responsabilidades, esquilaron a Atenas. Los de adentro; y los de afuera.

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