
Talleres vs. Belgrano: Fassi vs. Artime, un clásico sin favoritos para Tapia
Andy Ferreyra
El clásico cordobés entre Talleres y Belgrano, programado para este sábado 9 de mayo a las 16:30 en el estadio Mario Alberto Kempes por los octavos de final del Torneo Apertura 2026, tiene una dimensión que va mucho más allá de lo deportivo. Andrés Fassi y Luis Fabián Artime, los presidentes de los dos clubes más importantes de Córdoba, llegaron a la previa del partido con las asambleas recientes todavía resonando y con anuncios clave en pausa, a la espera del impulso político que solo una victoria en el clásico puede dar.
En la Asamblea Social del 19 de abril, Fassi anticipó lo que definió como el proyecto institucional más ambicioso de la historia albiazul. "El sueño de todos es el segundo estadio. La Boutique nos quedó chica. Esperemos en 90 días dar a conocer la mejor opción para ser considerada, aprobada y poder avanzar con la locación del estadio. Es el proyecto más desafiante de Talleres en su historia. Revolucionará el funcionamiento de toda una ciudad y será un hito histórico. En 7 u 8 años lo haremos posible", sostuvo el presidente albiazul. El plazo de 90 días es deliberado: vence en plena campaña de playoffs, y una victoria ante el archirrival sería el marco ideal para revelar dónde se construirá el nuevo coloso.
Artime siguió el mismo manual. En la Asamblea General Ordinaria del 29 de abril, ante más de mil socios, el presidente de Belgrano presentó oficialmente el plan de infraestructura denominado "Gigante 360°", un proyecto integral que busca la modernización y ampliación del estadio Julio César Villagra.
El plan apunta a aumentar la capacidad del Gigante de Alberdi conectando los cuatro costados de la cancha entre sí, con el objetivo de llevar el aforo de 38.000 a cerca de 50.000 lugares, y la primera etapa contempla la Popular Pirata Justo Dalbes, que pasará de 7.000 a 14.000 espectadores.
Pero el anuncio que Artime guarda con más cuidado no es el del hormigón sino el del poder: en la asamblea se señaló que en la segunda mitad del año trabajarán en la actualización del documento rector del club para modernizarlo y ampliar derechos. Esa reforma estatutaria es la llave que le permitiría ir por un nuevo mandato, algo que el estatuto vigente no habilita en su redacción actual.
En el entorno del presidente celeste hay consenso en que el momento político para impulsar ese cambio depende, en buena medida, del estado de ánimo de la masa societaria. Y nada infla ese estado de ánimo como ganarle a Talleres. Una victoria en el Kempes le daría a Artime el capital político necesario para avanzar sin resistencias internas en una reforma que, presentada después de una eliminación, podría leerse como una maniobra de supervivencia y no como un proyecto institucional. El clásico, entonces, también es su plebiscito.
La grieta que también se juega en el Kempes
El tablero político provincial agrega otro nivel de lectura al clásico del sábado. Las relaciones de Fassi y Artime con el peronismo que gobierna Córdoba son, en este punto, casi un espejo invertido de sus vínculos con Tapia. Fassi construyó durante años un perfil que lo alejó del cordobesismo: su cercanía con el mundo libertario y el coqueteo con una candidatura en las listas de La Libertad Avanza condenaron el vínculo del presidente albiazul con el gobernador Martín Llaryora.
El desenlace fue elocuente: en las elecciones internas de Talleres de octubre pasado, entre los derrotados quedaron dirigentes del peronismo cordobés que habían brindado su aval a la lista opositora encabezada por Román Huespe. Fassi ganó con el 80% de los votos, pero el peronismo provincial dejó en claro que no es su aliado natural.
Artime, en cambio, navegó en aguas más calmas con el Centro Cívico. El gobernador Llaryora encabezó personalmente un reconocimiento oficial al plantel femenino de Belgrano tras su título en el Clausura 2025, un gesto de cercanía institucional que no tuvo réplica con Talleres en ese período. El presidente celeste entendió hace tiempo que, en Córdoba, donde el peronismo lleva más de dos décadas en el poder y Llaryora ya prepara su reelección para 2027, cultivar ese vínculo tiene valor político propio, aunque lo administre con discreción para no despertar anticuerpos dentro de su propia parcialidad.
En esa geometría, el clásico del sábado también es un termómetro de dos modelos de conducción que se relacionan de manera muy distinta con quien más poder territorial tiene en la provincia.
Tapia mira el clásico sin hinchar para ninguno
La relación de cada presidente con Claudio "Chiqui" Tapia traza un mapa político de contrastes. Fassi lleva meses de tensión declarada con la conducción de la AFA: en el mundo del fútbol argentino nadie duda de que el titular de Talleres juega en la vereda de enfrente. Artime, en cambio, cuida las formas: se muestra cerca del poder de Tapia cuando conviene, pero baja el perfil en los momentos en que la cercanía podría costarle credibilidad puertas adentro del Gigante de Alberdi, donde la relación con la cúpula de AFA no siempre es bien vista por la parcialidad celeste. Para Tapia, el de "Luifa" es un perfil tibio, sin la definición que sí tiene Fassi, quien al menos ofrece la claridad de ser una voz opositora. En ese equilibrio de fuerzas, la designación de Darío Herrera como árbitro del clásico resulta elocuente.
Herrera es uno de los tres argentinos que dirigirá en el Mundial 2026, junto a Facundo Tello y Yael Falcón Pérez. La Liga Profesional lo designó para el duelo entre los cordobeses, con Facundo Rodríguez y Pablo González como asistentes, Hernán Mastrángelo en el VAR y Bruno Amiconi como cuarto árbitro. En el historial, Herrera arbitró a Talleres en 27 oportunidades con 13 victorias, cinco empates y nueve derrotas, mientras que Belgrano obtuvo ocho triunfos, nueve igualdades y cinco caídas en sus 22 partidos bajo su conducción. Los números son relativamente equilibrados, y esa es exactamente la señal que la AFA quiso mandar: nadie favorecido, nadie perjudicado.
El domingo, la provincia de Córdoba amanecerá con un ganador y un perdedor. El que avance a cuartos de final no solo habrá eliminado a su rival histórico, sino que tendrá en sus manos el mejor escenario posible para hacer un anuncio que todavía guarda bajo llave. Fassi revelará dónde se levantará el estadio que, en sus palabras, "transformará para siempre la relación del socio con el club". Artime abrirá el debate sobre la reforma estatutaria que podría extender su mandato. En ambos casos, la cancha no termina cuando suena el silbato final.


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