Acosta ya no manda solo: Schiaretti le intervino Economía a Llaryora

El schiarettismo copó el control del presupuesto provincial mientras Acosta sigue como ministro.
Política28 de abril de 2026Andy FerreyraAndy Ferreyra
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El Gobierno provincial creó el Consejo de Gestión Estratégica del Gasto y puso al frente a dos secretarios con perfiles diferenciados: Mónica Zornberg, funcionaria histórica del espacio de Juan Schiaretti, y Gerardo Pintucci, hombre de la estructura de Llaryora. El ministro Guillermo Acosta conserva su cargo, pero el control real del dinero público ya no pasa exclusivamente por su despacho.

En el Ministerio de Economía cordobés se produjo un silencioso pero significativo desplazamiento de poder. El gobernador Martín Llaryora dispuso en las últimas semanas la creación del Consejo de Gestión Estratégica del Gasto, un organismo que debe validar cada erogación ministerial antes de su autorización. Al frente de esa estructura no quedó el ministro Guillermo Acosta, sino dos secretarios con historias y lealtades bien diferenciadas: Mónica Zornberg y Gerardo Pintucci.

Zornberg es la figura que más llama la atención en los pasillos del Panal. Técnica de carrera con aproximadamente dos décadas de trayectoria en la administración pública provincial, estuvo presente desde la época de José Manuel de la Sota y consolidó su rol durante los años de Juan Schiaretti como gobernador, período en el que tuvo mayor incidencia dentro de la estructura ministerial.

Hoy conduce la Secretaría de Administración Financiera, la oficina que define cuánto dinero va a cada ítem del presupuesto de cada ministerio. Su designación al frente del nuevo consejo de control del gasto, junto a Pintucci, la coloca en el centro de la toma de decisiones económicas de la provincia. Pintucci, por su parte, tiene a su cargo áreas de peso como Ingresos Brutos y Rentas, y responde a la estructura del propio Llaryora.

La jugada tiene una lectura política clara para quienes siguen de cerca la interna del peronismo cordobés: el schiarettismo logró instalar a una figura propia en el núcleo duro de la gestión económica, sin necesidad de ocupar la cartera. El resultado es un Ministerio de Economía con un ministro visible hacia afuera -Acosta participó de la firma del crédito de 50 millones de euros con la Agencia Francesa de Desarrollo para modernizar cuatro hospitales públicos cordobeses- pero con el control efectivo del presupuesto en manos de otros.

La paradoja no es menor si se considera el antecedente reciente en la Municipalidad de Córdoba. En abril de 2025, cuando la crisis financiera del intendente Daniel Passerini se volvió insostenible, el punto de inflexión fue que Acosta enviaría un funcionario propio para controlar las finanzas municipales como condición para girar fondos desde el Ejecutivo provincial. Guillermo Pizarro, número dos de Finanzas en la Municipalidad, sería reemplazado por Matías Vicente, de la estructura de Acosta.

Desde el entorno de Passerini negaron entonces cualquier intervención y describieron la movida como un acuerdo consensuado, aunque los llaryoristas la leyeron como un "manotazo" ante la "intervención de Acosta dispuesta por el gobernador". El mismo manual -colocar hombres propios en los recursos financieros de otro- se aplica ahora, pero esta vez dentro de la propia casa del gobernador.

El contexto en que se produce este reacomodamiento es el de un ajuste sin precedentes en la gestión provincial. Desde marzo, cada gasto ministerial requiere la aprobación del nuevo consejo. Según pudo reconstruirse, el esquema responde a la caída de la recaudación provincial y a la necesidad de frenar el ritmo del gasto en un momento en que la Nación no transfiere fondos extraordinarios a Córdoba -sólo autoriza endeudamiento- y en que la relación con el Gobierno de Javier Milei se procesa con extrema cautela desde El Panal.

En ese escenario de restricción, quien administra el presupuesto acumula poder real. Y en Córdoba, esa función recayó sobre una secretaria que construyó su trayectoria bajo la órbita política de Schiaretti. La gestión de Llaryora lo desmentiría si fuera consultada, del mismo modo que el entorno de Passerini negó la intervención provincial en la Municipalidad hace un año. Pero los nombres en los decretos hablan por sí solos.
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