
De Loredo se queda con el control de la UCR y cambia la relación de fuerzas
Gabriel Silva
No siempre repetir el camino te lleva necesariamente al mismo destino. Los precedentes, a veces, no se sostienen con la simpleza de la reiterancia de los protagonistas. Todo eso debería haber pensado la oposición interna a Rodrigo de Loredo dentro de la UCR.
Porque el fallo de la tarde del viernes del juez electoral, Miguel Hugo Vaca Narvaja le dio un duro revés a Más Radicalismo y empoderó de manera absoluta a De Loredo. Lo deja con un joystick que, de ser utilizado de manera inteligente, queda en un lugar codiciado para negociar. Con cualquiera.
A pesar de la apelación que intentará Más Radicalismo, el eje que hasta el viernes integraban Juan Jure, Dante Rossi, Ramón Mestre, Carlos Becerra y Fernando Montoya; la suerte en la contienda radical parece estar echada y lo que hasta el momento se sostiene son las expectantes internas en Capital y Colón. Además de la disputa en la Juventud UCR.
Por lo tanto, si los opositores a De Loredo no se concentran en esto pueden llegar a un desenlace aún peor: perderlo todo.
La noticia rápidamente tuvo un impacto también en dos protagonistas que en esta contienda se mostraban como actores secundarios: el gobernador Martín Llaryora y el senador Luis Juez. A Llaryora porque el deloredismo lo va a tildar de haberse inmiscuido de manera errática en la interna radical y con radicales que, en algunos casos, hipotecaron su futuro.
Porque está claro que, aún a instancias de lo que se resuelva en torno a la apelación, para el exintendente Ramón Mestre le resultará complejo reciclarse en el 2027. El mal resultado en las Legislativas del año pasado y el tumultuoso desenlace en su contra en la interna 2026 lo expusieron a la cruda necesidad de barajar en serio qué va a hacer con su futuro.
No obstante, y volviendo a los heridos colaterales de esta situación, la preocupación para el llaryorismo se presenta por un De Loredo fortalecido frente a dos escenarios: ser candidato con todo el radicalismo y alguna alianza con el PRO o Encuentro Vecinal; o explorar un acuerdo con los libertarios y poner verdaderamente en jaque la reelección de Llaryora.
Para Juez, en tanto, es esta segunda opción la que preocupa. Porque podría llegar a ser el socio expectante de los libertarios, algo que en los hechos en las últimas semanas quedó más visible; pero, porque también se le cae un argumento con el que el senador raspó constantemente a De Loredo en sus charlas con Bornoroni: “Rodrigo maneja una porción del partido, no tiene a toda la UCR. Que no te confunda”, le dijo todo este año.
En definitiva, ahora con el control total bajo la presidencia que asumirá el legislador Matías Gvozdenovich asoma otro panorama. Y ese manejo es total, desde el Comité Provincia, al congreso provincial, pasando por la representación en la mesa nacional con los delegados.
Y algo que también, en el abanico de posibilidades que deben ser analizadas con calma, De Loredo es quien puede demostrar mayor autonomía en la oferta electoral a la hora de no quedar atado al destino de la gestión nacional. Algo que sí le ocurre a Bornoroni y Juez; cuando Milei sube, con el primero pasa lo mismo. Cuando eso no es así, ambos caen.


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