El ocaso de un poder: González y Cristina Vidal, entre insultos y la herencia política de Traslasierra

La esposa del exlegislador ingresa a la sala como familiar directo del acusado por el choque que mató a Alejandra Bengoa. Mientras el juicio avanza en Villa Dolores, en Traslasierra crece una pregunta: qué queda del aparato de poder que Oscar González construyó durante décadas y si Vidal, pese al desgaste, puede heredarlo.
Política05 de agosto de 2026Andy FerreyraAndy Ferreyra
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Cristina Vidal camina hacia Tribunales de Villa Dolores para acompañar a Oscar González. Adentro los espera la audiencia por homicidio culposo agravado y lesiones graves, la causa que investiga el choque fatal de octubre de 2022 en el Camino de las Altas Cumbres. Afuera los espera otra cosa: la bronca acumulada de una comunidad que no olvidó el audio en el que Vidal, entonces funcionaria provincial, dijo que a González "Dios lo eligió con vida" y admitió que en algún momento había pensado en quedarse con la camioneta BMW del siniestro. El repudio se repite en cada entrada y salida de la sala, donde ambos ingresan y salen entre insultos.

Vidal asiste como esposa del acusado -se casaron en agosto de 2025, mientras González cumplía prisión domiciliaria- y entra a la audiencia por escalera principal del edificio, no como testigo ni parte del proceso. El juicio arrancó el 3 de agosto y, según las previsiones, se extenderá por al menos dos semanas más. Se investiga la muerte de la docente Alejandra Bengoa, de 56 años, y las heridas gravísimas de dos adolescentes que viajaban con ella, una de las cuales quedó parapléjica.

El expediente no puede leerse sin el poder que González acumuló en Traslasierra durante más de dos décadas. Presidente provisorio de la Legislatura y tercero en la línea sucesoria del Ejecutivo provincial hasta el choque, construyó su base territorial desde dos estructuras paralelas al municipio: la cooperativa Cemdo, que provee luz, gas, agua e internet en Villa Dolores y otras doce localidades, y el Centro Cívico del Oeste, brazo descentralizado de los programas provinciales que muchos vecinos llegaron a describir como una municipalidad alternativa.

Vidal fue durante años la cara visible de ese segundo frente. Coordinadora del Centro Cívico y directora del programa provincial del noroeste cordobés, dos veces candidata a intendenta por el peronismo -perdió por 383 votos en 2019 y quedó tercera en 2023-, su nombre quedó asociado al escándalo desde el mismo audio que la hizo tristemente célebre. "Se venía en otro vehículo, se le pinchó la goma y por eso se vino en la BMW que yo en algún momento me la quería dejar", había dicho un día después de la tragedia, en un mensaje de voz que terminó de sepultar su segunda candidatura.

vidal gonzalez schiaretti

La proyección de Vidal nunca se explicó solo por el paraguas de González. Junto a Norma Damilano fundó OIRAS, una organización dedicada a los implantes cocleares y el apoyo escolar de chicos con discapacidad auditiva en Villa Dolores, que llegó a recibir en 2014 una distinción del Senado de la Nación. La ONG le dio a Vidal un perfil propio, más allá de la gestión pública, aunque con el correr de los años perdió visibilidad: sin subsidios provinciales que sostengan su actividad, hoy funciona apenas con un local céntrico cuyo nivel de funcionamiento nadie en Villa Dolores puede confirmar con certeza.

Ese perfil social convivió siempre con una llegada política que excedía lo local. Vidal remarcó en más de una entrevista su cercanía personal con Juan Schiaretti durante la gestión provincial anterior, y sostuvo mantener con Martín Llaryora una "comunicación permanente" ya como gobernador.

El vínculo se hizo explícito en la campaña de 2023: Vidal contó que, días antes de anunciar su segunda candidatura, había hablado con Llaryora -entonces candidato a gobernador- y que él le había prometido una visita en plena campaña. El respaldo provincial no quedó en gestos: contó con un despliegue de recursos partidario descripto por dirigentes de la zona como el más importante que se recuerde en Villa Dolores a través del sello Hacemos por Córdoba. Ese apoyo, sin embargo, no alcanzó para revertir el desgaste que provocó el polémico audio de Whatsapp ni el rechazo de buena parte del electorado: Vidal terminó la elección con menos votos que en 2019.

Tres años después, la estructura que sostenía a Vidal se desarmó casi por completo. Con el recambio municipal que llevó a Maximiliano Rivarola a la intendencia, los programas provinciales dejaron de bajar a través del Centro Cívico del Oeste y empezaron a canalizarse directamente por el municipio, como en el resto de la provincia. La función que Vidal ocupaba en la Legislatura provincial fue dada de baja a fines del año pasado. De la vieja caja territorial le queda apenas alguna gestión puntual de Rentas y del Banco de la Gente.

El desgaste político corrió en paralelo. De los cuatro concejales que Vidal y González llevaron al Concejo Deliberante en 2023, solo Mary Díaz mantuvo un respaldo visible; Osvaldo Uriz, Norberto Sosa Campana, Luciana Micca y Cristian Casas Cassataro evitaron pronunciarse desde que comenzó el juicio. Puertas adentro del peronismo local, sectores identificados como "gonzalistas" ya cuestionaban su segunda candidatura en 2023 y hoy la miran con la misma distancia. La única dirigente que sostiene una cercanía pública con la pareja es la intendenta de San Pedro, Silvina Cabezas.

La incógnita de fondo es si Vidal puede heredar algo del poder que Oscar González edificó en Traslasierra, más allá del desenlace judicial. En lo patrimonial, tras el choque y la muerte de la exesposa de González, hubo un reparto de bienes entre sus herederos -incluido su nieto, Matías González, histórico crítico del exlegislador- que dejó dudas sobre qué queda a nombre de Vidal. En lo político, ningún sector del peronismo de Traslasierra la menciona hoy como posible candidata para 2027, y su exposición pública se redujo a la sala de audiencias.

Ahí, precisamente, es donde Vidal decidió no esconderse. Quienes la conocen en Villa Dolores señalan que nunca evitó hablar del choque ni de su relación con González, y que su presencia en el juicio es coherente con esa postura: acompañar al hombre que supo ser, hasta 2022, el dirigente más influyente de Traslasierra. Lo hace, sin embargo, en un escenario que ya no controla: el de una audiencia pública que, cada vez que los ve entrar o salir de Tribunales, se lo hace saber a los gritos.

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