
Llaryora pone la billetera y le baja el precio político a Passerini en la ciudad
Andy Ferreyra
En Córdoba rige el convenio "Para el Fortalecimiento y Desarrollo de Infraestructura y Servicios Públicos", suscripto entre el Gobierno de Martín Llaryora y la Municipalidad de Daniel Passerini, publicado el viernes en el Boletín Oficial y aprobado el 2 de julio por el Concejo Deliberante mediante la Ordenanza 13650. El monto comprometido por la Provincia asciende a 130.000 millones de pesos, equivalentes a casi el 12% del presupuesto municipal 2026.
Según la cláusula tercera, el Palacio 6 de Julio deberá reembolsar hasta el 30% de cada obra, incluidas las modificaciones y redeterminaciones de precios. La cláusula cuarta agrega una garantía severa: la Municipalidad cede sus recursos de coparticipación -Ley 8663- para que la Provincia se cobre en forma automática si Passerini no paga.
Así está la relación de confianza entre los herederos del cordobesismo.
El convenio también exime a las empresas contratistas del pago de tasas por Derecho de Inspección y Permisos de Corte, según la cláusula quinta, un beneficio que corre por cuenta del erario municipal. La letra chica revela el verdadero costo político del auxilio.
El trasfondo potencia la lectura. La semana pasada, en medio de una crisis financiera que obligó al Municipio a demorar el pago del medio aguinaldo al gremio Suoem, no hubo un gesto desde el Centro Cívico para descomprimir y el secretario general Sergio Lorenzatti debió salir a explicar la situación: pese a la "ingeniería financiera", "las cuentas están en orden y cumplimos con nuestras obligaciones".
Las obras, además, fueron difundidas en soledad por el gobernador en sus redes, sin la presencia del intendente. En los festejos por el 453° aniversario de la fundación de la ciudad, escoltado por la vicegobernadora Myrian Prunotto y el ministro Miguel Siciliano, Passerini eligió responder con un mensaje de resistencia: "Córdoba tiene muchas características, pero lo más importante es que no se rinde".
Un funcionario había reconocido, la semana pasada, la necesidad oficialista de elevar de manera sustancial el caudal de votos propio en la Capital, con la advertencia implícita de que, en caso contrario, el escenario electoral se complicaría.
Passerini, de todos modos, buscó despegar la coyuntura local de la macroeconomía nacional. Situó a Córdoba como parte del cuadro económico del país y apeló a su historia universitaria, industrial y reformista para sostener el clima de resistencia frente al avance provincial.


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