
El viaje de Acosta, un dolor de cabeza en la línea de flotación del llaryorismo puro
Gabriel Silva
La comparación rápida que hizo la oposición con el viaje del ministro de Economía, Guillermo Acosta a China acompañado por su mujer los llevó a muchos a la analogía con la situación de Manuel Adorni. Y el recordado viaje del ahora ex funcionario junto a su esposa a Nueva York como parte de la comitiva presidencial.
La salida de Acosta para tratar de desactivar la bomba también fue rápida y -cree él- que fácil: “al viaje de mi mujer se lo pagó ella”, dijo el funcionario llaryorista a La Voz.
De todas maneras, hay otras similitudes entre el caso Adorni y el periplo del llaryorista puro. Uno, es precisamente ese: al igual que Adorni para Milei; Acosta es dentro del esquema uno de los que integran la mesa chica. Esa en la que se sientan también Juan Manuel Cid, el asesor sin firma Pablo Bario y no muchos más. A uno le toca el rol de operador judicial, el otro interactúa con la pata política y la relación con la cúpula de los medios -locales y nacionales- y Acosta es el hombre del business.
Incluso con relaciones de empresas que quedaron vinculadas a la Municipalidad y que deben definir su futuro licitatorio en los próximos meses.
Pero, la ramificación de Acosta dentro de esta gestión provincial también irritó a otros ministros. De hecho, en algunas reuniones de gabinete otros lo plantearon y también en un ‘cara a cara’ con Llaryora. “Varios le dijeron a Martín que estaban hartos del muchacho. No sólo por meter gente de él en otros ministerios como le hizo a (Pedro) Dellarosa en Industria al principio, sino también porque durante estos tres años al que funcionario que llamó siempre le dijo: ‘lo pidió Martín’”, mensaje que constantemente irritó al resto.
Sin caja y frente a un fantasma: un jefe de Gabinete
El 2026 para Acosta no fue fácil. Al margen de una cuestión de salud compleja, a partir de la cual el funcionario admitió la necesidad de viajar con su esposa, en lo político también se le abrió un frente cuando Llaryora le pisó la botonera y empoderó a un viejo rival suyo: Gerardo Pintucci.
Acosta y Pintucci nunca tuvieron buena relación; al punto que hubo un intento de portazo cuando en el arranque de la gestión provincial, Llaryora lo puso al frente de Ingresos Públicos a un hombre que el gobernador traía de San Francisco. Acosta creyó que Pintucci quedaba en el Palacio 6 de Julio y no le gustó nada en diciembre 2023 cuando se enteró de la mudanza del hombre de Ingresos Públicos.
Lo mismo que le pasó a principio de año cuando le pisó esa área y Llaryora lo empoderó aun más. De hecho, cada ministro debe buscar el WhatsApp de Pintucci hasta para lapiceras. La operación del enojo de funcionarios para limar a Pintucci no funcionó.
¿Habrán sido mandados por esa mesa chica a raspar? ¿Hay enojo de Llaryora con ese entorno? ¿Se hartó Llaryora que ese esquema traiga problemas? Preguntas, interrogantes. Por las dudas, suena la posibilidad de Manuel Calvo como un eventual jefe de Gabinete. El objetivo: "santillizar" a uno para contener las críticas y empoderar a otro sector.
Lo que no entra en signos de interrogación y es certeza es la interna: los que estuvieron en gestiones anteriores no toleran a los que vienen de ese armado. Por eso, algunos no descartan que se recurra a una figura casi inédita en las gestiones provinciales o asociada a crisis: un jefe de gabinete.
Alguien que quede al frente, ya no como ministro coordinador, sino ‘santillizado’, como dijo una persona con despacho provincial. “Eso sería lo que empiece a ordenar la cosa”. Y que controle, fundamentalmente, a Acosta.

Una mujer de Cultura
Paola de Renzis, la esposa de Acosta está a cargo de la Cultura en la Casa de Córdoba en Buenos Aires. De bajo perfil, hay distintas fotos en redes de grupos culturales en la que se le ve, pero siempre cultivó un rol más silencioso.
La explicación acerca de que fue ella quien se pagó su pasaje a China y no el Gobierno provincial no alcanzó. En una gira que estaba a cargo del Consejo Federal de Inversiones y del que se comunicó muy poco desde la Provincia. Sólo la publicación el viernes en el Boletín Oficial.
Y acá aparece otra cuestión: las dudas de otros funcionarios que el viernes se compartían la noticia en portales nacionales y se preguntaban si ya estaba nuevamente en funciones Acosta.
Por las dudas, la oposición se volvió a unir con el tema e irá a fondo. Por lo menos, hasta que Acosta compruebe cómo se pagaron los pasajes de su esposa y la estadía en una gira que no sólo incluyó China. Porque, como también lo contó El Búnker, Acosta apareció en Singapur.


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