La silenciosa intervención de Schiaretti en la gestión de Llaryora

Funcionarios empoderados, ingresos de exintegrantes de gabinetes schiarettistas y una transición que, culminando el tercer año de gestión llaryorista, parece no terminar.
Política28 de septiembre de 2026 El Búnker
schiaretti acto

A casi tres años y medio de la advertencia generacional de Martín Llaryora después de su victoria como gobernador frente a Luis Juez y el mensaje de que arrancaba “todo de cero”, los movimientos de las últimas semanas demuestran que dicha renovación de camadas en el peronismo cordobés no se concretó. Más bien, lo contrario.

Lejos de garantizar una innovación en la tercera generación de cordobesismo, Llaryora debió echar mano a la camada del schiarettismo y mandó, por abajo, a sostener los lazos con los delasotistas de la primera hora. Los hechos de las últimas semanas lo demuestran; y tal vez lo más relevante fue lo del fin de semana con el ingreso de Osvaldo Giordano al directorio de Bancor.

“Hace por lo menos cinco meses que Osvaldo sabe que iba al banco”, dijo una fuente a El Búnker. Que, además, agregó que la situación de la banca provincial no es la mejor y por eso los reiterados cambios en el directorio. “No es sólo una cuestión política. Hay un poco de todo”, agregó la persona que, también memoriosa, recuerda lo que pensaba el llaryorismo puro del último ministro de Economía de Schiaretti.

Como se dijo, no fue el único. El ministro de Infraestructura, Fabián López, también fue otro de los que volvió a la consideración del Panal y fue validado por el Círculo Rojo. “Estuvo a punto de irse. Manuel (Calvo) lo frenó antes de que él se convirtiera en jefe de Gabinete y le dijo que se iba a encargar”, dijo otra persona que conoce la reunión que se desarrolló hace un tiempo en las oficinas de Schiaretti en Capitalinas y a la que asistió más de un schiarettista desencantado.

A partir de ahí se vieron algunos cambios.

Otros, como el del área de Comunicación, son más discretos. Es un secreto a voces el regreso a las pistas de Roberto Sposetti, el histórico operador del schiarettismo en la relación con los medios; y cómo la luz deja de brillar cerca de Daniel Pastore, con quien el entorno de Schiaretti -como así también el viguismo- nunca tuvo feeling.

Algunos sostienen que la Vieja Guardia del cordobesismo quiere ir por más y apunta a Desarrollo Social, la cartera que está en manos de Marcos Torres, el intendente de Alta Gracia que se sumó al gabinete provincial en esa avanzada sobre los alcaldes que hizo Llaryora. Hay despachos en los que desestiman la versión; y otros que esperan que la conversación pública esté en otro lado para ese golpe.

“No lo veo. Es romper con un intendente de las ciudades grandes”, dijo una fuente.

Nunca hubo una delegación del poder del schiarettismo al llaryorismo. La transición fue con tensión entre el poder que se iba y nunca se fue; y el que llegaba, que nunca llegó. Los que querían jubilar a Schiaretti y su entorno, hasta ahora fracasaron. Al igual que la emancipación. Por eso, el llaryorismo está obligado a seguir negociando; con el control total, el presente sería distinto.

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