Atenas, el club del poder en Córdoba: quién financia al Griego y qué rol juega la política

El club de barrio General Bustos descendió dos veces en cuatro años y compró una franquicia para no volver a la Liga Argentina. La operación reaviva preguntas incómodas sobre quién financia al Griego, qué rol juega Felipe Lábaque y si los sponsors del club tienen vínculos con el poder político y empresario de Córdoba.
Fútbol y rosca12 de junio de 2026Andy FerreyraAndy Ferreyra
atenas llaryora passerini

Atenas descendió otra vez el pasado 13 de mayo. Fue el segundo descenso en tres años para el club más ganador del básquet argentino. Veintiséis días después, la institución de barrio General Bustos confirmó que no jugará en la segunda categoría: compró la plaza dejada vacante por Obras Sanitarias y permanecerá en la Liga Nacional para la temporada 2026/2027.

La operación se cerró esta semana entre el vicepresidente del Verde, Felipe Lábaque, y el gerente general del club porteño. El monto oficial fijado por la Asociación de Clubes era de 650.000 dólares, aunque las partes acordaron una cifra sensiblemente menor, pagadera en cinco cuotas. La transacción se enmarca en el Capítulo VII del Reglamento General de Competencias, que habilita la venta de franquicias entre clubes.

El propio presidente del club, Germán Baralle, reconoció que al momento de iniciar las gestiones Atenas no contaba con los fondos necesarios. Días después, la operación estaba cerrada.

¿De dónde salió el dinero? Esa pregunta circula con fuerza en el ambiente del básquet cordobés y no encuentra respuesta transparente. Fuentes al tanto del entorno del club señalan, en off, que Felipe Lábaque -quien había perdido protagonismo durante la gestión que precedió a la actual conducción, la de David Urreta- recobra centralidad en este nuevo escenario. La sospecha es que los sponsors de la institución tienen referencia directa con figuras del círculo rojo y del poder político de Córdoba, vinculadas al oficialismo provincial.

Sin embargo, otra fuente consultada descartó cualquier aporte de organismos estatales para esta operación en particular, aunque no pudo -ni quiso- precisar la composición del privado que aportó los fondos. Un funcionario provincial consultado de manera reservada dijo lo mismo: el Estado no participó en este rescate.

Fue el vicepresidente quien, pocas horas después del descenso, dijo: "Algo voy a hacer". Lo hizo: Lábaque quien condujo el cierre de la operación con Obras. El episodio marca un reposicionamiento interno en la conducción del club, en un escenario donde la relación entre Lábaque y el presidente Baralle no estuvo exenta de tensiones durante la temporada.

El historial político de "Felo" Lábaque

Felipe "Felo" Lábaque construyó su poder en Atenas sobre vínculos políticos que mutaron según el viento. En los años 80 cultivó una relación estrecha con el radicalismo y el exgobernador Ramón Bautista Mestre; se dice que un llamado a tiempo lo salvó del corralito. En 2015 llegó al municipio como viceintendente de Ramón Javier Mestre, de la mano del macrismo, y esa alianza le rindió frutos: un amigo de la familia controló el Pami Córdoba y el Banco Ciudad -gente de Rogelio Frigerio- reemplazó a Bancor en la camiseta del Verde.

Cuando Cambiemos se derrumbó y el mestrismo lo dejó sin margen, Lábaque debió rearmarse. La reconstrucción lo llevó de regreso al peronismo y a la familia de Emeterio Farías, clave para concretar el estadio que era su promesa histórica. El cordobesismo aportó gestión y contactos; a cambio, todos quisieron pellizcar algo del prestigio del club más ganador del básquet argentino.

Así llegaron David Urreta a la presidencia y Osvaldo Giordano a conducir el básquet profesional, dos hombres del PJ con distintas terminales que ordenaron la institución y la devolvieron a la Liga Nacional. Su salida nunca tuvo explicación pública.

La inauguración del estadio Estructura Pretensa Atenas en 2024 reunió a Llaryora, Passerini, Campana (gloria del club) y Farías en el palco. La ironía es brutal: el estadio que Lábaque prometió como casa propia del club tuvo desde entonces más convocatoria como sala de baile y espectáculos de la familia Farías que como sede de básquet de alto nivel.

La Provincia necesita un Atenas vivo

Detrás de la operación hay una lectura política que circula con insistencia entre quienes siguen de cerca el vínculo entre el poder provincial y el club: el gobierno necesita a Atenas en la Liga Nacional. No por afecto institucional, sino porque el club funciona como vehículo para el movimiento económico que generan los patrocinios empresarios. En ese esquema, mantener al Griego en la élite equivale a mantener activa una plataforma de visibilidad que el poder político puede activar a conveniencia.

La sociedad que se consolida en este nuevo escenario es la de Felipe Lábaque y Emeterio Farías. Exitosa en el negocio de los espectáculos y el uso del estadio, esa dupla acumula hasta ahora un historial deportivo para el olvido. La hipótesis que se maneja en el ambiente es que la política cordobesa necesita sostener esa sociedad, y que una parte del financiamiento podría provenir de empresas estatales que ingresen como sponsors del club.

El nombre de Miguel Siciliano aparece en algunas versiones como uno de los articuladores del vínculo entre la estructura gubernamental y el entramado Lábaque-Farías, aunque su rol exacto no está confirmado (incluso lo desmienten en su entorno) y otras lecturas distribuyen esa función entre varios actores del oficialismo provincial.

Lo que sí resulta llamativo para varios observadores es la secuencia: compra de plaza, anuncio de entrenador de peso, incorporaciones de alto perfil y contratos de los más caros del mercado nacional, todo en pocas semanas. El dinero apareció rápido y en cantidad. La pregunta sobre quién lo puso -y a cambio de qué- sigue sin respuesta pública.

La incoherencia que daña la marca

El regreso por la ventana genera, al interior del mundo del básquet argentino, una incomodidad que algunos expresan en voz alta: si el dinero existía, ¿por qué no apareció antes para armar un plantel competitivo?, ¿perdió prestigio Atenas al descender dos veces en los últimos cuatro años?

La respuesta la adelantó, sin saberlo, el propio Baralle durante la temporada. La dirigencia "se enamoró" del equipo que logró el ascenso desde la Liga Argentina en 2024 y no realizó los refuerzos que la Liga Nacional exige.

La narrativa es difícil de sostener: el club no tuvo fondos para competir en la cancha, pero los tuvo para comprar una plaza. La inconsistencia no es menor en una institución que construyó su identidad sobre nueve títulos nacionales y décadas de protagonismo en la élite del básquet argentino.

La dirigencia insiste en que la compra de la plaza no es un parche sino el primer paso de un proyecto. El cordobés Leo Gutiérrez, histórico del club y campeón como jugador en 2009, tiene todo acordado para convertirse en el nuevo entrenador. Su salida en su momento no fue en buenos términos con la institución, lo que convierte su regreso en un gesto simbólico de peso.

En el armado del plantel ya se confirmaron dos incorporaciones de alto perfil: el ala Gonzalo Bressan, integrante de selecciones nacionales formativas, y el base Franco Balbi. Ambos contratos figuran entre los más altos para jugadores nacionales en la Liga.

La liga, el caos y la necesidad de Atenas

El contexto de la Liga Nacional no ayuda a la mirada crítica sobre el Griego: la competencia atraviesa su propia crisis institucional. La muerte de Fabián Borro, máximo dirigente de Obras Sanitarias y del básquet nacional, dejó un vacío que derivó en el retiro de uno de los clubes históricos de la categoría. La ausencia de Atenas hubiera privado a la competencia de su club más laureado, lo que para varios actores del ambiente habría representado un golpe adicional a la legitimidad del torneo.

Esa necesidad mutua -Atenas necesita la Liga Nacional para existir como lo que fue, y la Liga Nacional necesita a Atenas para sostenerse como lo que pretende ser- es, quizás, la clave que explica que el dinero haya aparecido cuando debía aparecer. La pregunta que queda abierta es de quién es ese dinero y a cambio de qué.

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