
La foto que muestra al equipo de Llaryora vs. el equipo de Vigo en la pelea por la intendencia
Gabriel Silva
El último domingo, El Búnker contó que la semana pasada se habían producido algunos gestos para entender qué pasa con el peronismo en la Capital. Principalmente por la decisión -casi inédita- de la senadora Alejandra Vigo de participar de una marcha. En este caso, la movilización por el financiamiento universitario.
Movimiento de la esposa del exgobernador Juan Schiaretti que, dentro de los simbolismos con los que se rige el cordobesismo, alcanzaba para evaluar por dónde se reconfigura el GPS de cara a lo que viene dentro del peronismo capitalino. En carrera por la sucesión del intendente Daniel Passerini.
Toda esta situación que tuvo un correlato este mismo martes con la inauguración de las 44 cuadras de pavimento y la habilitación de las obras de cloacas en barrio El Quebracho. Acto encabezado por el gobernador Martín Llaryora y el intendente Passerini.
Sin embargo, por fuera de lo institucional y la gestión, el mensaje político se produjo con la puesta con la que -curiosamente- quedaron divididos los delfines de los distintos bandos para la compleja disputa por el despacho principal del Palacio 6 de Julio.
En el corte de cintas de esta tarde, junto a Llaryora quedaron los ministros Miguel Siciliano y Juan Pablo Quinteros, de Vinculación y Seguridad, respectivamente. Del otro, junto a la senadora, quedó el secretario de Políticas Vecinales, Héctor ‘Pichi’ Campana, el hombre que empuja este sector del PJ capitalino para la intendencia y Vigo quedó también más cerca del intendente Passerini.
Con quien dicen, la relación es tan buena que hoy llegaron juntos al acto en esa zona de la Ciudad.
Cerca de Llaryora desestiman que el gobernador busque negociar la capital cordobesa con algún sector de la oposición; aunque aclaran en El Panal que el objetivo de máxima durante todo el 2027 será uno solo: retener la Provincia.
“Lo más importante es la reelección. Con lo otro a lo mejor se tira a negociar, pero al final va a hacer lo que hace siempre y se va a lanzar a ganar todo”, dijo una persona de diálogo permanente con el despacho del gobernador.
En ese esquema, los alfiles de Llaryora son Quinteros y Siciliano. Puede cambiar el orden, no altera el primer lote de la baraja que tiene el gobernador para la Capital.
Después asoman la vicegobernadora Myrian Prunotto y el secretario de Cultura, Marcelo Rodio.
En tanto, Vigo, como se dijo el domingo en este medio no tiene feeling con algunos de la baraja del gobernador. Y hoy, un nuevo corte de foto lo dejó en evidencia.
La senadora quiere a Campana, que no pasa el filtro del despacho principal del Panal por varios factores, y sostiene una relación más afín, dentro de la generación heredera del cordobesismo con el intendente que con el gobernador.
Los que conocen las arterias del Municipio dicen que la intervención económica la hace Llaryora, la política Vigo, pero el control administrativo, que en definitiva es el que rinde en la botonera, lo tiene Passerini.
Este martes, las diferencias se plasmaron en algo que el peronismo promociona como gestión y desembarco de un PJ unido en la capital cordobesa. Después del Mundial será el momento de empezar el juego de encastre para que no queden piezas sueltas.


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