
‘Chiqui’ para todos; la amplia relación de la política cordobesa con el ‘1’ de AFA
Gabriel Silva
Por fuera de la figura del presidente Javier Milei, el teléfono que quieren todos en Córdoba es el de Claudio Fabián Tapia. ‘El Chiqui’, el ‘1’ de AFA que se transformó en uno de los hombres de una semana que arrancó el sábado anterior en Instituto con la reunión del Consejo Federal y siguió días más tarde con su escala en Comodoro Py.
La relación de Tapia con la dirigencia del fútbol cordobés es conocida. Se sabe de su amistad con el presidente de Instituto, Juan Manuel Cavagliatto; de su buena relación con Luifa Artime y Manuel Pérez; y también del zigzagueante vínculo con el mandamás de Talleres, Andrés Fassi.
Sin embargo, la popularidad -y el cholulismo- del fútbol le dan a Tapia una territorialidad y terminales que sobrepasan los límites de la pelota y la cancha. Y que llegan, por ejemplo, a los despachos más importantes de la política.
La línea directa con Llaryora
A diferencia de lo que ocurría con el exgobernador Juan Schiaretti, Llaryora cultivó un vínculo con Tapia que riega cada tanto. Llamados, mensajes con intermediarios y cenas colocan al cordobés en la línea de los gobernadores con los que el titular de la entidad campeona del mundo tiene feeling.
La campaña de Sportivo Belgrano contra Talleres en el Argentino A fue la primera plataforma provincial de Llaryora cuando era intendente de San Francisco y, si bien Tapia en ese momento no era el presidente de AFA, supo cómo fue el recorrido del sanfrancisqueño a nivel provincial.
Mucho más acá en el tiempo, con ambos empoderados, Llaryora recibió un sabio consejo para bajarse de una escala de ‘Chiqui’ en Río Cuarto para un encuentro con Alicio Dagatti, el presidente de Estudiantes de Río Cuarto que luego terminaría detenido por una causa en la que se investiga el ingreso de un camión con droga a Bouwer.
Con Dagatti liberado, varios recuerdan el llamado salvador en El Panal. Como tampoco olvidan lo que Llaryora quería quedar como el gobernador con cuatro equipos cordobeses en Primera: Talleres, Belgrano, Instituto y Estudiantes (RC).
Además, en el diálogo del cordobesismo con Tapia están las veces que AFA o Conmebol eligieron al Kempes como sede para una final, un River-Boca o un encuentro de la Selección. Todos espectáculos que se traducen en un gran rédito económico.

Un enemigo en común: Fassi
Ninguno lo va a admitir públicamente. Pero tanto Llaryora como Tapia piensan lo mismo de Fassi. Lo del hombre de AFA es más conocido y público, lo de Llaryora es un poco más incómodo. Lo cierto es que ninguno de los dos tiene buena relación.
Igual, en el peor momento de Fassi con AFA, Llaryora mandó al actual ministro Miguel Siciliano a respaldar al club de barrio Jardín en 2024. Lo hicieron con encuestas en mano y donde veían cómo el hincha de Talleres rechazaba la conducción del fútbol argentino.
De todas maneras, la foto de Siciliano con Fassi generó un fuerte enojo del resto de los clubes cordobeses y la Liga Cordobesa de Fútbol, con Emeterio Farías a la cabeza, saltó en contra del por entonces legislador.
Casi un año más tarde, el peronismo empujó una lista con Román Huespe a la cabeza para enfrentar a Fassi en octubre pasado. Y si bien no le alcanzó, logró el objetivo de meter asambleístas y Huespe continúa trabajando con Siciliano. Ahora, en Vinculación.

Cierre de filas de viguistas y juecistas
Dicen que la mala relación del senador Luis Juez con el peronismo de Córdoba incluye sólo al llaryorismo; que, con la generación anterior, el vínculo es distinto. Cambió y es más cordial.
Una muestra de ello es cómo personas que reportan a Juez y Alejandra Vigo conviven en la reelecta comisión directiva de Racing de Nueva Italia que comanda Manuel Pérez. Ellos son el concejal peronista Gustavo Pedrocca, vicepresidente en la Academia; y Marcelo Lemos, secretario general del club y empleado planta permanente de Juez en el Senado.
Mientras que, Celeste Lemos, la hija de Marcelo trabaja en el Concejo Deliberante en el bloque que integra Martín Juez, el hijo del senador.
Los poderosos nexos del radicalismo
El PJ, el Frente Cívico y la UCR, también. El radicalismo cordobés no oculta las relaciones poderosas en despachos porteños y una de ellas es la reciente llegada de Juan Bautista Mahiques al ministerio de Justicia. La frase la pintó un libertario de Las Fuerzas del Cielo apenas se conoció al sucesor de Cúneo Libarona: “mala praxis de Karina, le dimos ese control total a ‘Tano’ Angelici. Ya está”, dijo a El Búnker en referencia a una pelea que en el gobierno de Milei ya dan por perdida frente a Tapia y Toviggino.
Esta persona, además, sabe de la buena relación de Angelici con el presidente de la UCR cordobesa y amigo de De Loredo, el riotercerense Marcos Ferrer. Un fanático de Boca, como todo radical nosiglista.
Asimismo, está claro que lo de Mahiques en la semana va más en sintonía con el presagio del soldado de Santiago Caputo acerca de la mala praxis karinista que de lo manifestado por el propio ministro. Los hechos inclinan más la cancha a favor de ‘Chiqui’.
Por último, la conexión riotercerense de Tapia tiene más capítulos. La semana pasada en Córdoba y en varias fotos cerca del titular de AFA estuvo el riotercerense Néstor ‘Pío’ Beltrame, el presidente de la Federación Cordobesa de Fútbol y reelecto en varios períodos al frente de la Liga Riotercerense. Otro de los leales a Tapia y Toviggino en el fútbol del interior; y engranaje en la construcción territorial en el fútbol de los pueblos.
Lo dicho, los lazos de Tapia en Córdoba son muchos. Pero… algunos se esconden.



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