
La pregunta del sistema: ¿qué carajo va a hacer De Loredo?
Gabriel Silva
En el manual del deloredismo el tomo I es ‘misterio’. Le gusta a Rodrigo de Loredo jugar con los tiempos. Autopercibirse el engranaje del sistema que puede modificar todo hacia un lado o hacia el otro; destrabar la máquina y marcar el próximo destino.
Lo hizo en 2023 cuando descalzó a Luis Juez y le aguó la fórmula del fernet en cuestión de horas. Motivo por el cual el senador disparó con munición gruesa en el -para algunos- llamativo streaming del concejal peronista Diego Casado semanas atrás; y lo de hace tres años no fue favorable para ninguno: ni para Juez, como así tampoco para De Loredo. Perdieron ambos y se dañó el vínculo.
Pero el radical volvió a intentarlo, a esto del misterio, el año pasado cuando trató hasta el final de encajar en un acuerdo con los libertarios. Cuando se vio out, subestimó el poder de fuego de una lista encabezada por Gonzalo Roca y a eso los libertarios, especialmente Bornoroni, no lo olvidan.
Ahora el escenario es similar, aunque con una sutil diferencia: la pelea la arranca, por lo menos, un año antes.
Sin fecha de elección, a meses de unas Legislativas que le dieron un fuerte golpe al cordobesismo y ahora con muchos intendentes clavando el visto de WhatsApp ante las constantes invitaciones para el acto radical del sábado 14 en el Quality.
Para argumentarlo, cerca de De Loredo dicen que no hay margen; que a los que se pasaron de rosca con la lealtad a los libertarios, los mileístas les practicaron antropofagia. En realidad, usan una figura mucho menos sutil: “los tienen ahí… y encima que se los c…, los cagan a palos”. “Entonces hay que salir con todo y si quieren desafiar vamos a pelear. La gloria en la política no es eterna. Ni para el peronismo, ni para los libertarios”, disparan.
Creen también que, si hay un acuerdo entre Milei y Llaryora, el candidato a gobernador será Juez; en cambio, si los libertarios van por Córdoba en serio, el dueño de ese casillero será Bornoroni.
Bajándole el precio al senador con el que la relación definitivamente está rota.

El juecismo, por su parte, ya ensaya su speech. “El peronismo está detrás de la candidatura de De Loredo para romper a la oposición. Lo van a inflar de todos lados y ellos van a pedirle a los intendentes que vayan al Quality”, tiran algunos y hablan de diálogos en Planta Baja.
El deloredismo se ríe de la mano peronista. Por el contrario, apunta a la mala praxis en distintos espacios de la gestión llaryorista y lo de esta semana con la Defensoría parece que seguirá escalando.
Pero, volviendo a la relación con el eje Bornoroni-Juez, piensan que el senador espera que el diputado entre en pánico si se ve candidato y asome él como un garante de gestión. Momento en el que el deloredismo entrará en la otra fase, aquella en la que el exdiputado repasaba la administración municipal de Juez 2003-2007 y exhibirá know how radical.
En tanto, al libertario ya le hicieron saber que gobernar una provincia no es fácil y que, en caso de ser el candidato para ganarle a Llaryora, difícilmente El Panal se transforme en una sucursal de Casa Rosada. “Un segundo mandato de Milei será más complejo para ellos, hay otro desgaste y van a pensar en cómo manejar un país. Por eso, al principio a Bornoroni lo van a abrazar, pero en el día a día va a ser jodido hacerse cargo de una provincia”, avisan.
Lo que viene ahora para el deloredismo es la foto. Detrás de eso, la intención de mostrar verticalidad bajo la figura de De Loredo y empezar a conversar. Pero esta etapa es la que también tiene fisuras, grietas. Hay radicales de diálogo con RdL que no confirmaron su presencia y que están molestos por la falta de gestos hacia ellos con sus propios espacios.
Por caso, dicen que a Javier Bee Sellares no le cayó bien el faltazo al encuentro de su espacio junto a otros dirigentes hace unas semanas en Plaza de la Intendencia y que esa porción del radicalismo quiere que De Loredo anuncie quien es su candidato a intendente si él es el dueño del casillero a gobernador. Tarea poco sencilla con un año largo por delante y frentes abiertos por todos lados; en el oficialismo y en la oposición.
Por las dudas, De Loredo no negociará bajarse a una candidatura por la Ciudad. Ya lo hizo saber. A propios y extraños. “Lo nuestro, si no es el 2027, tiene que ser el 2031. Somos una generación que está para esa pelea”, cerró un conocedor del minuto a minuto UCR. ¿Será así? ¿Jugará un pleno RdL? ¿Todo o nada? Se sabrá en poco más de un año; también en el volumen del arranque.



En Río Tercero, los médicos le respondieron a Ferrer: “nos dolió mucho lo que dijo”




