La salida de Adorni, el Día Nacional del Boludo y el arranque de la era Santilli

El ahora ex jefe de Gabinete fue eyectado dentro de esa efeméride. Cómo impacta esa decisión de los hermanos Milei en Córdoba y qué correlato tiene con el arranque del Colorado.
Política28 de junio de 2026Gabriel SilvaGabriel Silva
santilli jefe de gabinete
Santilli confirmado como nuevo jefe de Gabinete junto a los hermanos Milei.

Que la salida de Manuel Adorni haya coincidido con el Día Nacional del Boludo es el acto de justicia poética más relevante del año. Pero... ¿qué impacto tiene en Córdoba la expulsión del jefe de Gabinete?

En primer lugar, los hermanos Milei tienen ahora el desafío de reconfigurar la hoja de ruta, poner el GPS en modo reiniciar y demostrar que licuaron el escándalo con la salida del funcionario. Además de lograr algo tan inusual como improbable para la lógica libertaria: dotar a Diego Santilli, el flamante sucesor de Adorni, de herramientas que le den autonomía y le permitan transitar indemne la interna Karina-Santiago Caputo.

Con lo primero, lo de licuar la crisis Adorni, los libertarios deberán mostrar una diferencia con lo que ocurrió con el cordobesismo por lo menos en las primeras semanas posteriores al femicidio de Agostina, donde el PJ entró en un lodazal del que parece haber salido. Al menos, por ahora.

Lo segundo abre el panorama, además, para entender también el impacto local entre los aliados de Milei. Y la decisión dada a conocer en la tarde del sábado le da la razón a Luis Juez en su énfasis mucho más alineado con el de Patricia Bullrich a la hora de pedir la cabeza del jefe de Gabinete; frente al silencio incómodo y prolongado de su socio -y competidor- Gabriel Bornoroni.

Habrá que ver si el diputado logra algo de aire para no quedar pegado a la imagen de Adorni, al que abrazó en marzo cuando la cúpula libertaria pasó por la Bolsa de Comercio de Córdoba y donde el propio Bornoroni decidió apelar al manual mileísta: "es toda una operación de prensa".

También esa reacción, la del Círculo Rojo, es un síntoma que mira el sistema. El reclamo encabezado por Macri logró efecto, aunque difícilmente el líder PRO, y mucho menos el exgobernador Juan Schiaretti, que es otro de los que reclamaba la salida de Adorni, puedan trasladar a su molino en Córdoba algo de esa decisión de sábado en Casa Rosada.

También dentro de la eyección de Adorni subyace un mensaje incómodo para el micro mundo de la dirigencia libertaria: el que se aparta y pone en riesgo el discurso anti-casta... ¡AFUERA! Sin importar cuánta lealtad haya jurado, ni cuán incondicional se haya mostrado y mucho menos qué apellido porte.

Después de la polémica salida de José Luis Espert en el 2025 y de Adorni ahora, la esperanza que alberga la clase política que, por algún motivo tiene una factura para con Bornoroni pasa por ahí. En otras palabras: los rivales que tiene el libertario en el peronismo y también aquellos que se quieren sumar a un gran armado opositor en Córdoba se frotan las manos y esperan que las desgracias en materia de relaciones, vínculos o un blanco patrimonial difícil de explicar alcancen en algún momento al diputado cordobés.

Esperanza que, por ahora, es tan solo. Se verá.

Probablemente la reunión del jueves con funcionarios del Banco Nación y prometiendo créditos no haya tenido timmimg. A lo de los préstamos hipotecarios todavía le falta explicación y eso alcanza, no sólo a los libertarios, sino también a algunos llaryoristas.

Dentro del PJ, la salida de Adorni también tiene su propio efecto. La grieta en el Congreso que impulsó Natalia de la Sota no tuvo su correlato en la Legislatura porque así como el llaryorismo tuvo a un aliado cacareando como es el caso de Agost Carreño y ese pedido de instar decisiones o posturas de legisladores nacionales; algunos mandaron el mensaje al mismo WhatsApp para desactivar ese debate el jueves.

"No esperen que si habla este tipo yo me quede callado", habría sido el mensaje que dejó dentro del bloque peronista Bernardo Knipscheer, el legislador y esposo de Natalia de la Sota. 

En pleno Mundial, el llaryorismo sabe que no está para hacer una de más ni para el tiki-tiki. Antes debe controlar y que, a las que van afuera, no cambiarles el recorrido para que terminen adentro. Fácil de explicar, complejo de llevar a la práctica.

Por último, quedará en manos de Milei y Llaryora el desafío entre ambos para ver quién maneja mejor la post crisis. Un barajar y dar de nuevo con una mano que todavía puede venir compleja.

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