
Dura derrota para el llaryorismo en Córdoba en la disputa de los abogados al Consejo de la Magistratura
Gabriel Silva
En otro acto de mala praxis por parte del llaryorismo, el esquema que responde al gobernador Martín Llaryora sucumbió en la pelea por las sillas de los abogados en la elección al Consejo de la Magistratura. A nivel nacional se impuso el armado de Alberto ‘Nacho’ Biglieri, con la lista Unidad en Defensa de la Abogacía, pero esto en Córdoba se tradujo con la contundente victoria de Eduardo Bittar, el presidente del Colegio que iba tercero en esa lista.
En la disputa nacional, el bloque ganador, que era respaldado por Ricardo Gil Lavedra, obtuvo casi 10900 votos, más de 800 con respecto a los que quedaron segundos de Abogacía Unida y Dignidad Profesional que lideraba Itatí Demarchi y apadrinó Juan Manuel Olmos.
El armado de Diego Molea, que impulsaba el llaryorismo y tenía como candidato a Juan Manuel Aráoz quedó tercero a nivel nacional y sufrió un duro revés en Córdoba.
En tanto, la propuesta que integró Bittar fue la más votada en Córdoba en la elección de representantes de la abogacía para el Consejo de la Magistratura de la Nación -con 1718 votos y un 51,25% sobre el 32,49% de la lista 1 de Abogacía Federal, la boleta de Molea- en el escrutinio provisorio.
“Esta victoria es de la abogacía. Llegamos al Consejo para representar y hacer respetar los derechos de quienes ejercen la profesión y contribuir a una Justicia mejor”, expresó Bittar.
La lista de Biglieri en Córdoba sumó, además, el clave respaldo del radicalismo, de Franja Morada y de la estructura de la Facultad de Derecho de la UNC, con el decano Carlos Toselli, a la cabeza. Como así también hubo respaldo del PRO.
Entre los articuladores del radicalismo y la nómina de Biglieri y Bittar estuvo Marcelo Bee Sellares, un conocedor de la atmósfera del Consejo de la Magistratura y de buena relación con ambos; tanto con ‘Nacho’ Biglieri como con el presidente del Colegio de Abogados.
La derrota, en tanto, significa un duro golpe para el llaryorismo. Particularmente para Juan Manuel Cid como armador y operador en la Justicia provincial, porque falló la estrategia y expuso al gobernador a la altura del presidente de un colegio profesional. En una elección que tuvo varios condimentos durante la campaña como la guerra de pasacalles y afiches.
Una vez más, como con la interna del PRO o la del radicalismo, fallaron los operadores del llaryorismo y dejaron expuesto al hombre que debe buscar la reelección en el 2027.



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