
La maldición de los vices; el derrotero que une a Prunotto con Pretto
Gabriel Silva
El ‘farmeo’ de aura nunca fue lo suyo. Igual, en el 2023, cuando el actual gobernador Martín Llaryora los convocó para sumar a lo que él llamó el Partido Cordobés las luces encandilaron a ambos. Creyeron que, en cuestión de tiempo, estarían proyectándose para encabezar la fórmula a la intendencia capitalina. Hoy, la cruda realidad es distinta.
Difícilmente Myrian Prunotto o Javier Pretto terminen siendo candidatos al Palacio 6 de Julio y deberán ver qué otra carta pueden sacar de la baraja. Sin el premio mayor que es la sucesión de Daniel Passerini; la jerarquía de opciones va desde un lugar en la lista de diputados nacionales hasta el freezer que significa un lugar en el directorio del Banco de Córdoba.
“Cuando te quieren mandar al freezer lo que te ofrecen es el Banco. Si la oferta es esa, preocupate porque estás out”, dijo una persona que conoce sobre todo al viceintendente.
Las vidas paralelas de ambos comenzaron en la primera parte del 2023 y esa foto conjunta de los dos con Llaryora, Passerini y el exgobernador Juan Schiaretti. Sin embargo, a los meses empezaron los dolores de cabeza.
Prunotto debió poner la cara por el escándalo del puntero Guillermo Kraisman en la Legislatura con la empleada ‘no fantasma’; lo mismo le pasó este año a Pretto con la presión para forzar la salida de Ricardo Moreno del Concejo, envuelto en el caso Barrelier; y casi como un loop, a la vicegobernadora el PJ la expone nuevamente por el escándalo de ‘Cañito’ Flores.
Es cruel, pero hasta ahora el peronismo sólo los usó para tapar sus propias cagadas.

Para peor, la relación con los propios tampoco es la mejor. Y en esto no importa el escalafón: las tensiones entre ellos con el oficialismo va desde Llaryora o Passerini, hasta algún legislador o un concejal.
Prunotto no se llevó nunca bien con Miguel Siciliano; pero la salida del hombre al gabinete tampoco mejoró el clima interno. Pretto tiene prácticamente el diálogo cortado con los concejales del oficialismo. Le facturan el desorden administrativo de los relatores y secretarías; y el último enojo vino porque autorizó el uso de una sala a la concejala de izquierda Cintia Frencia.
La bronca passerinista vino porque no preguntó para qué y el temario de Frencia era… una audiencia pública por el estado del Parque de la Vida.
Como ya se dijo en este sitio, en el entorno de Pretto sospechan que los misiles que les caen cerca vienen eyectados desde el Palacio 6 de Julio. Hacen bien en sospechar.
La fricción entre Llaryora y Prunotto es parecida.
Por último, la relación con sus partidos de origen es la otra similitud entre los vices. Ambos son denostados por una buena porción de sus partidos de origen y cuando quisieron entrar en la interna, ya siendo parte del Partido Cordobés, fracasaron. Le pasó a Pretto hace poco en el PRO y hay que ver cómo se resuelve lo del radicalismo; pero, como caiga, no habrá ganancia plena para Prunotto. Otros van a facturar lo que pase en septiembre.
La caída en desgracia de los vices tiene poco tiempo para repuntar, la reconfiguración del oficialismo pide más peronización y outsiders que Partido Cordobés. Menos cuando, como dicen muchos en el peronismo, vinieron a pescar en la pecera del PJ en lugar de traer lo propio.


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