
Lo terrenal que debe atender Llaryora antes del arribo de León XIV
Gabriel Silva
La confirmación de la visita del papa León XIV para el mes de noviembre puso al llaryorismo en una carrera contrarreloj con un evento que, desde el entusiasmo le permite creer al oficialismo provincial que se está mucho más cerca de enlazar el tour religioso con el operativo reelección 2027. No obstante, hay un andarivel terrenal, que requiere más pragmatismo que dogmatismo y que será necesario rever para darle continuidad al modelo.
Y donde, precisamente, lo que hoy está en jaque es eso: el modelo.
En ese ámbito más palpable, la reacción del votante peronista con decisiones que toman gobiernos de columna vertebral PJ causaron un profundo malestar tanto en el voto como en la militancia. Por caso, el corte del programa servidores urbanos que ya se hizo efectivo en distintos ámbitos del Municipio impactaron de lleno en cooperativas, trabajadores y un colectivo de escasos recursos que fue víctima del factor Barrelier.
Para arrancar de raíz la polémica, la gestión que encabeza el intendente Daniel Passerini entendió que había que cortar el programa; situación que se puede transformar en un boomerang a la hora de ir a las urnas y en un escenario que, con el argumento reiterado del cordobesismo que reza aquello de que la gente sabe diferenciar el voto, puede rechazar peronismo en la provincia y respaldarlo a nivel nacional.
Más allá de actos más relacionados con la estructura del partido que con la militancia y el votante, como fue la asunción de autoridades del PJ Capital. En una foto plagada de miradas de reojo.
Asimismo, al enojo de los servidores urbanos se le suma el de trabajadores que tenían beneficios en el transporte público y dejaron de tenerlo hace semanas. Esto también esmerila la afinidad de los estatales con el cordobesismo. Sin importar qué hay enfrente.
El interior entendió los riesgos; Capital está por verse
La manera en la que salieron rápido los llaryoristas puros a desplegarse por el interior en busca de territorialidad y recuperar el vínculo con los intendentes no es, por ahora, con la misma ambición ni claridad que se defiende el objetivo ‘Llaryora 2027’ en la Capital.
Hay un eje que ya se movió porque entiende la complejidad del contexto y lo integran, entre otros, el legislador provincial Abraham Galo, y los secretarios David Consalvi y Gustavo Brandán.
En la Ciudad, las miradas a la definición por la candidatura a la intendencia desnuda la tensión. El rechazo que genera para algunos Juan Pablo Quinteros; para otros, Miguel Siciliano y la elección de mecanismos para definir el binomio al Municipio son los factores.
Por las dudas, una persona que conoce y mucho a Llaryora mandó un mensaje en la semana: “una persona que emergió a la política grande como producto de una interna no abrirá ese escenario para que aparezca otro y lo quiera opacar”.

El empoderamiento al jefe de Gabinete, Manuel Calvo, le dio al funcionario el control de la botonera más amplia del Estado provincial. “Nadie conoce la gestión, ni el Estado como él”, dicen cerca del gobernador.
No obstante, es cierto que eso días más tarde se tradujo en un equilibrio con el que terminó adjudicando el control de las cajas más importantes de la Provincia al ministro de Economía, Guillermo Acosta. Al margen del pedido, por lo bajo, que hizo el ministro de Infraestructura, Fabián López para retener algo del control y Calvo, con quien el hombre del despacho en Humberto 1° habla seguido, lo concedió.
La verticalidad que le pueda imprimir a la gestión Calvo, lo que resista Acosta -que parece no salir del foco opositor- y el control del descontento, dentro y fuera del Gobierno, asomarán como garantías terrenales antes del noviembre celestial.


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